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Portabebés para la vuelta al cole.

Hemos empezado nuevo curso, el segundo de Marcos. Y quería, aprovechando una sugerencia de mi compi Eloísa, contaros qué portabebés nos pueden hacer retomar la rutina del cole con más facilidad.

Los portabebés, como en otros ámbitos de la vida, nos resultan útiles en la vuelta al cole. Si es tu hijo mayor el que empieza el cole, puede que se canse en el trayecto de ida o, más probablemente, en el de vuelta. Aunque sea un niño totalmente autónomo que ya ande y te acompañe en vuestros recados habituales, no es lo mismo cuando empezamos con el horario de levantarse-prepararse-desayunar-llegar a la hora. Por no hablar de la vuelta a casa, después de la jornada en el cole. Así, pues, y teniendo en cuenta que hablamos de un niño grande, necesitamos un portabebé rápido de poner y que sea fácil de transportar (puede que no lo necesitemos todo el trayecto ni todos los días, pero es interesante tenerlo a mano).

  • Boba con niño de 4 años

    Mochila ergonómica. Las mochilas son prácticas y rápidas de poner. Además, la puedes llevar puesta por el cinturón y colgando, sin que ocupe espacio en tu bolso. Para elegirla, hay que tener en cuenta que ha de ser para niños grandes. Hay varias opciones, la Emeibaby (que se adapta al tamaño de un niño grande gracias a su panel regulable mediante anillas), la ABC (que tiene un panel pensado para niños grandes, ancho y alto), la Boba (cuyos estribos permiten que niños de cualquier tamaño lleven las piernas bien colocadas) y las mochilas artesanales (que se diseñan a tu gusto).

  • Bandolera, rebozo o fular corto. El porteo a la cadera con bandolera o fular corto puede ser una buena opción en estos casos de trayectos cortos, ya que no ocupa espacio en el bolso y es fácil y rápido de poner. Si bien, si el trayecto es largo y/o el niño es muy grande, como carga el peso en un solo hombro, puede que no resulte demasiado confortable. En caso de que el fular (e incluso la bandolera) sea suficientemente largo, se pueden llegar a usar a la espalda con un anudado canguro, repartiendo mejor el peso de este modo. 

Bandolera con niño de 2´5 años

Otra situación en la que también podemos encontrarnos es cuando tenemos un bebé pequeñito y hemos de llevar al mayor (o mayores) al cole. Cargar con un carro (sea con cuco, “huevito” o silla), las mochilas, y llevar a los mayores de la mano puede convertirse en una odisea matutina. Los portabebés, como siempre, nos facilitan la vida. Además, podemos llevar a los mayores incluso mientras damos la teta al pequeño, con un poco de práctica, es sencillo andar y amamantar a la vez sin necesidad de “complicarse” la vida: si le llevamos, o le pasamos, delante, con un escote accesible, es suficiente con aflojar el portabebé y bajarle a la altura necesaria. 

  • Recién nacido en elástico preanudado

    Los fulares elásticos son ideales cuando vamos en coche, ya que podemos dejarlo anudado en casa y poner y sacar al bebé tantas veces como necesitemos (aunque nosotros recomendamos usar sólo estos preanudados en estas situaciones, si vas a estar mucho tiempo con el bebé encima mejor usar otros nudos). Para esta finalidad, llevar el portabebé puesto y poner y quitar el bebé con facilidad, las bandoleras también resultan de mucha utilidad. 

Con recién nacido en fular, y hermano de la mano
  • Y si vamos andando, pues cualquier portabebé que nos resulte útil y cómodo, con su uso adaptado a la edad del bebé. Y aquí vamos a contar nuestra experiencia tanto Elo como yo, que ese es nuestro caso. Cuando Marcos empezó el cole el curso pasado, Lucas tenía tres meses. En esa época, me levantaba, me vestía y tal cual, me subía a Lucas a la espalda después de cambiarle el pañal. Y ahí seguía durmiendo mientras yo despertaba a Marcos, le ayudaba a vestirse, desayunar, etc.  Y luego, paseíto hasta el cole. Hasta el último trimestre del curso esa fue la dinámica, aunque ya Lucas iba despierto ;-). Poco a poco, Lucas fue pidiendo más independencia de movimiento y ya no se quedaba a gusto tanto rato en la espalda, así que nos hemos ido pasando a (sobre todo) la mochila, ya que me permite colocarle en último momento, cuando vamos a salir. Hoy hemos ido así, Marcos y yo andando, Lucas en nuestra Emei en la espalda. Aunque Lucas ya va pidiendo ir andando, a ver cómo lo gestionamos, que anda muy despacito :lol:.

Mi experiencia para combinar el trajín del cole/guarde del mayor con la vida con un bebé fue un poco distinto al de Elena porque yo me inicié justo en ese momento con los portabebés… Así que eso de portear a la espalda estaba a años luz de nuestras posibilidades en aquel momento. Diana nació casi en noviembre y yo llevaba a Darío a la escuela infantil en coche. Para mí el fular elástico fue la tabla salvavidas a la que me agarré para no tener que estar sacando y metiendo el carro constantemente del coche. Me ponía el fular en casa y la nena iba de casa al coche, del coche a la guarde y vuelta y del coche a casa en nuestro precioso Mam Eco granate tan tranquila y a gustito.

El Tonga es otro gran aliado

Según Diana fue creciendo, cogiendo algo más de peso y yo más maestría con los portabebés, nos cambiamos el elástico por la bandolera para ese mismo trajín de ir y venir en coche. Muy sencilla de usar y poner, te la puedes dejar puesta con toda comodidad mientras conduces y es ideal para esos
trayectos cortos.

Nuestro segundo año fue el cambio de la guarde al cole. Por suerte, pudimos dejar el coche aparcado y esto también supuso un cambio en nuestros hábitos de porteo. Fue nuestro año del Mei-Tai. Nos permitía la comodidad de un fular, sobre todo gracias a sus tirantes tipo chinados que tan bien reparten el peso en hombros y espalda, y me dejaba las manos libres para andar con Darío de la mano e incluso llevar su bolsa cuando el me lo pedía.

Luego, poco a poco, nos fuimos pasando a la mochila, sobre todo para portear a la espalda y como portabebé que se pone en un momento justo a la hora de salir. Y fue una suerte, porque nuestra Ergo me permitió compartir momentos preciosos con Darío. Para mí (y para él también) resultaba muy frustrante ir andando de la mano y casi no poder escucharnos por el ruido del tráfico. Sin embargo, los días que llevaba la Ergo y le subía a la espalda, iba tan a gusto contándome las cosas. Como estaba justo a la altura de mi oído, yo le podía escuchar perfectamente y él también me entendía con muchísima claridad.

Nuestro tercer año, fue el del cambio de escenario con la apertura de Oh! la luna. Repartí la responsabilidad de llevar a los nenes al cole con mi marido y muchos días él llevaba a Darío mientras Diana se quedaba en casa conmigo. Cuando íbamos los tres, la mochila fue casi siempre el portabebé de elección. Pero también fue un momento para recuperar otros portabebés. La bandolera y el tonga se convirtieron en nuestros fieles compañeros a la hora de hacer, de nuevo, los pequeños trayectos del coche a la tienda y de la tienda al coche… Y también aliados indiscutibles para cuando mi pequeña se quedaba dormida en el trayecto y tenía que subirla a casa “en brazos de Morfeo” pero tan a gustito en su portabebé.

Ahora Diana comienza el cole y, a buen seguro, nuestros portabebés nos seguirán ayudando en el camino diario de hacer un poco más llevadera la vuelta al cole. Yo este año también me apunto a las mochilas, pero creo que este año nos quedaremos con la Emei.

Y, al llegar el invierno, seguro que habéis comprobado (y si no os lo podéis imaginar) la dificultad de llevar un carro con “burbuja”, un niño (o más) y el paraguas. Un portabebé, un buen abrigo de porteo (impermeable), y manos libres para llevar los niños, las mochilas y lo que se tercie. Hablaremos de ellos próximamente :smile:.

Abrigo de porteo en uso, delante y detrás

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