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Mi rinoceronte naranja

Mi rinoceronte naranja

Lo confieso: grito. Pero no todo el tiempo ni a todo el mundo. Le grito a mis hijos. Cuando me ponen nerviosa, cuando no me “obedecen”, cuando se pelean entre ellos o con otros…

Les grito, a un niño y a un bebé. Yo, una supuesta adulta. ¿Y sabes qué es lo más gracioso? que me pone extremadamente nerviosa que me griten ellos a mí, ains.

En vacaciones además es especialmente intenso, con ellos juntos todo el día, mi paciencia anda escasa ya a estas alturas.

Pero las no-casualidades de la vida me ha puesto delante “The Orange Rhino Challenge“, a mí y a otro buen número de madres que estamos igual. Y te preguntarás qué es eso (o a lo mejor no;-)). Pues resulta que una mamá americana hace casi dos años estaba igual que estoy yo ahora, harta de ser una mamá gritona. Así que se propuso este reto: un año sin gritarle a sus hijos. El reto se ha hecho “famoso” y ya son muchas madres las que se han unido a él a lo largo de este tiempo.

Pues bien, la semana pasada, el reto llegó a mí por dos vías diferentes, así que más claro agua, ¿no te parece? Por un lado, este artículo del blog Putum Putum (que te recomiendo): 10 cosas que aprendí cuando dejé de gritarle a mis hijos.  Es una traducción al español de uno de los artículos más leídos del blog “naranja”, 10 Things I Learned When I Stopped Yelling At My Kids.

De estas 10 cosas, que merecen cada una de ellas una profunda reflexión, me quiero quedar con la número 2, y me la guardo para comentarla luego. Porque ahora te quiero decir cuál ha sido el otro post que ha venido a removerme y a empujarme a saltar de mi “cómodo sillón gritón”. En su blog De mamás & de papás Cecilia Jan nosretaba: ¿Quieres dejar de gritar a tus hijos? Únete a nuestro desafío.

Pero no fui la única retada, ya que al poco tiempo una mamá abrió un grupo de Facebook, El desafío del rinoceronte, que a día de hoy tiene 525 miembros y subiendo. Entre ellos me encuentro. Y me traigo las normas y pasos que propone la autora del “blog naranja” traducidas y comentadas por Nuria Amorós, la creadora del grupo de Facebook, aunque puedes encontrar los pasos y tips en el blog del Rhino challenge, los 12 pasos, por ejemplo, están en este post. 

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“para gritar menos y amar más”

Aquí tienes las Normas y Pasos que la creadora original de este reto se propuso, a la que a partir de ahora llamaré cariñosamente MamaRinoceronta . Por supuesto es solo una idea, tú puedes crearte tus propias normas y pasos, cada uno crea su propio desafío.

1.- Su voz debía mantenerse entre los niveles 0-4, considerados amigables (0 correspondía a su nivel de voz habitual, y 4 a uno al borde del grito, suficiente como para que los niños dejaran lo que estaban haciendo).

2.- Si llegaba a gritar, debía regresar al día 0.

3.- En caso de emergencia o que los niños estuvieran en peligro, podía alzar la voz hasta un nivel 6 para captar su atención. Este tono equivale a un grito propiamente tal y algunos signos de haberlo usado son lágrimas en los ojos de los niños o portazos.

4.- Si alguna vez utilizaba un nivel 7 -el que describe como totalmente intencional, y lleno de maldad, nocividad e histeria- debía volver al día -2.

La madre también se impuso una regla general: si ponía en duda el tono utilizado, quería decir que no fue un buen tono y que, por lo tanto, era inaceptable.

12 PASOS PARA CONSEGUIRLO

Paso 1
Reconoce que necesitas cambiar; decídete y comprométete totalmente a hacerlo: la madre reconoce que modificar un mal hábito es en realidad un gran trabajo, que requiere muchísima energía y concentración. Por esto, ella decidió tomárselo en serio y hacerlo su prioridad. “Creí en él (el desafío) y en mí misma, y me prometí que haría lo fuera para tener éxito”, comenta en su blog. 

Paso 2 
Establece un objetivo: la mujer aconseja que éste no sea demasiado vago ni tampoco abrumador, pero sí motivacional y medible. “Escoge una meta que te ayude a gritar menos y fomentar la confianza”, alienta, y propone algunas alternativas a los 365 días: pueden ser 30 días sin gritar, 30 horas sin levantar la voz, una semana, etc.

Paso 3 
Comparte tu objetivo, para poder rendir cuentas: “MamaRinoceronta” aconseja contarles a familiares y amigos sobre la propuesta, para que ésta sea “real” y no sólo una idea. “Sí, fue difícil admitir que gritaba demasiado, pero sabía que era importante tener un grupo de personas a quienes rendir cuentas y compartir mis progresos”, señala.

Paso 4
Crea una red de apoyo: elige a quienes te darán su respaldo para que puedas sobrevivir al desafío. Según la madre, deben ser cuatro tipos de personas:

1.- Aquellas a quienes puedes llamar cuando tengas ganas de renunciar y que siempre te dirán que no lo hagas, que puedes seguir adelante y que lo estás haciendo de maravilla.

2.- Aquellas a quienes puedes escribir cuando sientes que necesitas gritar y que sabes que te contestarán rápido con un “no lo hagas”.

3.- Tus propios hijos, quienes cuando se den cuenta de que estás a punto de gritar, te lo harán notar enseguida.

4.- Una comunidad de Facebook, donde puedas encontrar consejos, estímulo en los días malos y refuerzo en los días buenos.

Paso 5
Identifica qué cosas, actitudes, etc. provocan tus gritos: la mujer sostiene que esto ayuda para que elabores un sistema de alarma mental, identifiques los problemas pequeños, adquieras conciencia de ti misma y crees un plan de medidas preventivas.

Paso 6
Comienza lentamente a practicar: como es difícil dejar de gritar de un día para otro, “MamaRinoceronta” recomienda seguir haciéndolo pero lejos de los niños (en el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, etc.). Luego señala que es posible reemplazar los gritos por sonidos, silbidos o cualquier cosa que venga a tu voz. “La clave aquí es repetir y aceptar que “no siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero SIEMPRE puedo controlar mi reacción'”.

Paso 7
Continúa practicando: luego de sobrevivir a la primera etapa de no gritar frente a tus hijos o reemplazar los gritos por otros sonidos, podrás darte cuenta de que tienes el control sobre ti misma para no levantar la voz. Así que, debes seguir trabajando hasta encontrar tu ritmo.

Paso 8 
Mantén tu meta siempre presente: haz lo que sea necesario para recordar la promesa que hiciste. En su blog, “MamaRinoceronta” cuenta que para lograrlo llenó su casa de adornos de color naranja, vestía ropa del mismo tono, ponía mensajes, etc.

Paso 9 
Si gritas, persevera en tu desafío: la madre reconoce que debió recomenzar su reto en varias ocasiones, lo que la hizo sentirse desalentada. Sin embargo, comenzó a recordarse a sí misma que todo era un proceso y que tomaría tiempo. “Dejé de ser tan dura conmigo misma y cuando gritaba, me perdonaba, le ofrecía disculpas a mis hijos y prometía seguir intentándolo”, relata.

Paso 10
Celebra cuando tengas éxito: la idea es que seas creativa y que cada vez que no grites, hagas algo para celebrar: levantar los puños en señal de triunfo, publicarlo en Facebook, llevar un calendario e ir tachando los días en que no has gritado, etc.

Paso 11
Deja de gritar, comienza a pensar y continúa en calma: el consejo de “MamaRinoceronta” es que cuando sientas que quieres gritar, cierres tu boca, aprietes tus manos y cuentes hasta 10. También que analices qué te hizo querer levantar la voz, qué puede calmarte y cómo puedes proceder. Luego, continúa en calma.

Paso 12
Recuerda que no estás sola: “Muchos creen en ti y están allí para ayudarte”, asegura la bloguera. Y por eso he creado este grupo,para ayudarnos entre todos y para desahogarnos, pq el original este en ingles y sinceramente, si ya nos cuesta entendernos con nuestros hijos, con los americanos y en ingles…imaginate.

El apoyo del grupo, de diferentes grupos de personas en realidad, es importante para el éxito en este reto, y aquí retomo el punto 2 que te decía antes:

2. Mis hijos son mi público más importante.
Cuando tuve mi “epifanía no más gritos,” me di cuenta de que yo no grito en presencia de los demás, porque quiero que crean que soy una madre amorosa y paciente. La verdad es que yo ya era así pero rara vez cuando estaba sola, siempre cuando estaba en público con una audiencia para juzgarme. ¡Esto debería ser al revés en realidad! Siempre tengo un público – mis cuatro chicos siempre me miran y ellos son la audiencia que más me importa-, que son a quienes yo quiero mostrar lo amorosa, paciente y “libre-de-gritos” que puedo ser. Quiero que mis hijos me juzguen y proclamen: “Mi mamá es la mejor mamá del mundo!” Recuerdo esto cada vez que estoy en casa y pienso que no puedo perder la cabeza, obviamente no puedo … ¡ya lo haré fuera de casa todo el tiempo !

Yo no estoy de acuerdo, o no al menos al 100%, con esto de que en presencia de los demás no gritamos porque queremos que nos crean madres amorosas y pacientes. Personalmente creo que cuando estamos en grupo, estamos contenidas y acompañadas. Cuando estoy con otras personas, es raro que mis hijos reclamen toda mi atención todo el tiempo, por lo que la situación para mí es más relajada y por tanto, me puedo controlar mejor.

La mirada de los demás me ayuda a relativizar los incidentes, y por supuesto, siempre hay alguien dispuesto a tomar el relevo de jugar con uno mientras le haces mimos al otro, o de vigilar que no se suba el pequeño a un risco mientras el mayor decide explorar una alcantarilla (por exagerar, o no tanto, un poco). Y si no hay alguien dispuesto, lo puedo pedir. Cuando estoy con ellos sola, no tengo ninguno de estos recursos y a veces, no tengo opción ni de ir al baño sola.

Tener gente que está pendiente de ti, desde internet, desde el teléfono, en persona, incluso hacer a los niños partícipe del reto es una herramienta para sentirnos acompañadas y comprendidas (que no juzgadas), y eso hace el camino menos empinado.  Por eso te invito a acompañarme en este reto, y seguir mis éxitos y fracasos en Twitter y a compartir con el resto de mamás naranjas con los hashtags #rinonaranja y #yanogrito. Por supuesto, también en el grupo de Facebook y en cualquier otro sitio que te apetezca: blogs, perfiles personales, foros, etc.

Yo ya estoy lista. Me he puesto una goma en la muñeca a modo de recordatorio (aunque estoy buscando una pulsera o goma naranja). He buscado un calendario donde apuntar mis progresos y retrocesos y llevo varios días (desde este viernes pasado) intentando superar el día 1 de mi reto particular (sin éxito, he de reconocer, de momento). Te iré contando, ¿te animas a participar?

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Comentarios

  1. […] parece excelente la iniciativa, muchas madres se han unido (aquí y aquí por ejemplo) tiene también un grupo de facebook donde las madres que se unen al reto pueden hablar […]

  2. […] que, como llevo días recibiendo en mis rincones online al Rinoceronte Naranja, creo que es momento de que le abra la puerta y vea […]

  3. […] Mi rinoceronte naranja. Me uní (y me esfuerzo a diario) a este reto para no usar el grito como recurso educativo. […]

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